martes, 6 de mayo de 2014

Terror ochentero: Final Exam (1981)

Ahora que muchos están con los exámenes finales de la Universidad, a mí me ha entrado la morriña de mis años estudiantiles y me he puesto a ver slashers ochenteros de universitarios algo anencefálicos (cuesta creer que este tipo de personas puedan llegar a la universidad pero, al parecer, en Estados Unidos y gracias a las becas deportivas, ocurre). Total que el otro día, gracias a un amigo cibernético, descubrí esta joya.

"¡Hola! Soy el asesino menos carismático de la historia del slasher"


Final Exam, como bien indica su título, nos narra las desventuras de un grupo de universitarios en sus últimos días de Universidad (y de vida, para algunos), todos ellos agobiadísimos por los exámenes finales; la pinícula empieza con la típica escena de "pareja de jóvenes calentorros enrollándose en el coche", ¿os suena? Seguro que no, para nada. En esta escena, la chica sin nombre le dice al chico sin nombre (o si lo tenían, no lo recuerdo) que "no le apetece" y que "no tiene por qué tener un motivo", cosa que me gustó. 


Ahí teníamos al personaje feminista de la peli: "La chica sin nombre". Lo bueno, si breve, dos veces bueno. 
La chica y el chico sin nombre cumplen con su cometido de introducirnos a nuestro aburridísimo asesino en serie (os juro que no había visto a un asesino tan poco carismático en toda mi andadura como aficionada al género de terror) y desaparecen para siempre (¡ADIÓS, chicos!).

Pronto corre la voz de que en una universidad cercana hubo 2 asesinatos, y nuestros protagonistas, lo comentan animadamente. Ya sabemos que a los jóvenes americanos les gusta mucho eso de los asesinos en serie, ya lo vimos en películas como Scream, con Randy como experto en psicópatas de cine. Bueno, aquí nuestro Randy sería Radish. En esta escena también conocemos a la Jamie Lee Curtis del film:

Radish, Courtney, Bom y otras chicas del montón.

Acto seguido, aparece una furgoneta que intuímos es manejada por el psychokiller (a quien yo he apodado cariñosamente "Tony Genil", más adelante entenderéis por qué) y con la cual merodea por las inmediaciones universitarias, acechando a sus futuras víctimas. Más tarde esta furgoneta será protagonista de una acción que nadie espera (ni siquiera el espectador).

Entramos en la uni, y vemos una sala llena de estudiantes, muy nerviosos porque se enfrentan a sus pruebas finales, nos encontramos con un profe medio molón al que le molan mucho sus estudiantes, concretamente una de ellas:
¿Perdona? Pero tampoco es que tu amante sea un veinteañero que digamos... Y aunque no quieras asumirlo, tú estás más cerca de los treinta que de los veinte. No nos engañas.

A continuación, os presento al payaso de la película: Wild Man (en su camiseta, la cual luce durante toda la peli, nos lo ponen bien clarito. Yo le hubiera llamado mejor "Dumb Man")

Dumb Man, el novato y el chulopiscina que va a estudiar publicidad pero mientras tanto se entretiene en hacer bullying a sus compis universitarios. Lo normal.

En otra de las escenas, vemos a nuestra fallida Jamie Lee Curtis Courtney y Radish debatiendo sobre cómo los psicópatas no necesitan un motivo para matar (mientras, algunos de sus compañeros esto ya lo han descubierto y no de la mejor manera). Y este, es el mejor diálogo de toda la película, lo digo en serio. Pero es que, además, tiene mucha verdad en él y si lo piensas detenidamente, hasta acojona un poquito:

"... son personas que comen en restaurantes con nosotros, van por las calles y votan al presidente, lo cual explicaría algo sobre él también." - Radish dixit.

No puedo daros más motivos para ver esta petardada,  pero es una película de culto, con una banda sonora que, en mi opinión, inspiró un poco la de Pesadilla en Elm Street (1984) y que es hija de la de Halloween (1979).
Por supuesto, no puedo terminar este post sin presentaros a nuestro Tony Genil y sin comentaros que me sentí algo decepcionada al buscar información sobre el cast del film y descubrir que todos ellos son unos Candance Hilligoss de la vida, no porque hayan renegado de su pasado en el cine de terror (algunos de ellos estuvieron presentes en una reunión que hubo en el año 2008 por el lanzamiento en DVD de la película) sino por su corta filmografía.

"Hola, Courtney. Soy un psychokiller sin leitmotiv aparente (y sin máscara). Con un corte de pelo a lo Tony Genil. Quizá el origen de mi psicopatía sea el odio interiorizado hacia mi peluquero. Perdóname."
Aquí tenemos a Cecile Bagdadi Courtney llorando por el final de la película , y por qué no decirlo, de su breve carrera cinematográfica. No llores, que en Series Random siempre te querremos. 

Los que hayan visto Halloween H20 seguramente encontrarán un par de escenas muy similares. De nuevo la retroalimentación que el cine de terror tiene entre sí.
Otra cosa que me deja algo fría es la falta de leitmotiv del asesino (que combina perfectamente con su falta de carisma). ¿Por qué está ese hombre ahí? ¿Por qué hace lo que hace? ¿Tiene algún trauma no resuelto? No tenemos ni idea. 
O quizá sea cierto lo que nos cuenta Radish. Probablemente, los psicópatas no necesiten ningún motivo para asesinar, por mucho que el cine de terror de los últimos años nos haya querido hacer creer que sí.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Bueno, llevaba mucho tiempo sin escribir en el blog porque tomé la mala decisión de confíar en gente que no debía. Pero dado que hoy, por desgracia, es un fecha señalada para mi, he decidido que este sea el día de mi regreso... Así que "Hola, de nuevo".

14 años...



Te quiero.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Nueva York

Por si un día decides que aquello valió la pena. 
Si descubres que ya no te importa el qué dirán.
Si te pesan las cicatrices.
La nostalgia de tiempos felices.
Dando vueltas por este cuadro, me encontrarás...


http://www.youtube.com/watch?v=XwjPe3NaMzo

miércoles, 16 de octubre de 2013

domingo, 6 de octubre de 2013

Me inspira muchísima ternura leer a gente más joven que yo. Pero sobre todo me gusta leerlos porque me veo reflejada en ellos, no lo que soy yo ahora sino lo que era hace 8 o 10 años atrás. Llena de sueños, metas e ilusiones. Una imaginación desbordante, vamos. 
Luego pasó lo que siempre pasa, la vida. Y con ella las "postergaciones" y las circunstancias. Total, que a día de hoy no he cumplido ninguno de esos objetivos que tenía. Y lo que es más triste aún si cabe, poca gente a mi alrededor ha cumplido los suyos.

Así que, a todo el que llegue aquí por casualidad o causalidad, le digo: CUMPLE TUS SUEÑOS, METAS, AMBICIONES, PROPÓSITOS o cómo quieras llamarlos. 
Porque una cosa está clara, el tiempo pasa y no vuelve. Eso es lo único que puedes tener por seguro. No digas que "lo vas a hacer", hazlo. Porque de gente postergadora está lleno el mundo (te habla una que pertenece a ése grupo). Y hazlo por ti, no lo hagas por nadie más. Y si tienes que dejar a tu gente, hazlo también. Cuando vuelvas ellos van a seguir ahí. La vida seguirá igual aunque tú no estés alrededor e incluso si tú te quedas, también seguirá su curso. Aunque probablemente no sea el curso que tú habías planeado.

Mis sueños no han cambiado, son los mismos de hace 8 años. Pero ahora soy una mujer de casi 29, y sé cómo es la vida, de verdad (no lo que pensaba que era por aquel entonces). Sé a lo que puedo aspirar y lo que son solo eso, sueños. Que para otros aún pueden ser una realidad, pero no para mi.
He conseguido otras cosas en la vida, pequeñas cosas que otros tal vez no consigan nunca, por lo tanto tampoco me voy a hundir en la amargura. Aún así, hay una espina que sé que nunca me voy a poder quitar y está en el terreno profesional (a no ser que se obre algún milagro, y dudo mucho que ocurra debido a mi falta de fe religiosa).

Mi consejo: FIGHT FOR YOUR GOALS

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Entre el insulto o el halago, ¿cuál elegirías?

Si algo he aprendido en los últimos años, es que no hay que hacer demasiado caso a la porquería que la gente pueda decirte. Así como tampoco hay que prestar demasiada atención a los halagos. 
El halago es una mentira piadosa, mientras que la ofensa, duele y puede dejar cicatriz. Ambas cosas pueden ser perjudiciales, a su manera.